LEED, BREEAM y VERDE: qué piden y por qué cuentan cada vez más
LEED, BREEAM y VERDE son los tres sellos de sostenibilidad de la edificación más extendidos en nuestro mercado. Los tres evalúan el edificio a nivel global (energía, agua, materiales, calidad del entorno interior, ubicación) y otorgan un nivel de certificación según la puntuación obtenida. Cada uno tiene su propio método y matices, pero comparten una tendencia subyacente: dar cada vez más peso al análisis del ciclo de vida y al carbono incorporado del edificio.
Para promotores y empresas constructoras, certificar un edificio tiene efectos muy específicos. En el mercado terciario, los activos certificados se alquilan y venden mejor, porque los grandes operadores e inversores incorporan criterios medioambientales en sus decisiones. En la contratación pública y en muchas licitaciones privadas, tener una certificación o un buen desempeño medioambiental añade puntos o, directamente, es un requisito para competir.
La clave es que la certificación no se improvisa al final del trabajo: las decisiones que permiten obtenerla (diseño, materiales, sistemas, cálculo del ciclo de vida) se toman al inicio del proyecto. Planificarlo desde el principio, con el soporte técnico adecuado, es lo que te permite alcanzar el nivel deseado sin sobrecostes de última hora.
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