Carbono incorporado: 40% de las emisiones que nadie contabilizó
El carbono incorporado es lo que se genera en la extracción, fabricación y transporte de productos de construcción, además de lo que surge de la instalación y, finalmente, de su desmantelamiento. A diferencia del consumo energético en uso, no se ve ni aparece en ningún billete, pero está igualmente presente en cada metro cúbico de hormigón, en cada tonelada de acero y en cada metro cuadrado de aislamiento.
Este impacto puede reducirse significativamente con decisiones técnicas: elegir materiales con poca huella, optimizar las secciones estructurales para usar menos masa, priorizar productos con contenido reciclado y elegir soluciones que puedan reutilizarse o reciclarse al final de su vida útil. Algunos materiales renovables, como la madera de origen sostenible, pueden almacenar más carbono del que emiten durante su producción.
Para un fabricante, conocer y declarar la huella de sus productos mediante una Declaración Ambiental de Producto (EPD) ya no es un valor añadido opcional que se convierta en un requisito de mercado: son los datos que los especificadores y las empresas constructoras necesitan para justificar la huella de todo el edificio.
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